Un marido deja a su esposa sóla en un rincón apartado de la playa para que se exhiba ante los viciosos que rondan por allí. El lugar es un nido de mirones y pajilleros y, cuando ven a la mujer sóla, se acercan a ella, pero la calientapollas rechaza a todos. Menos a uno. Parece que a la golfa le ponen los gordos y se abre bien de patas para él y, de paso, avisa a su marido para que lo vea... SEGUIR LEYENDO >>
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